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Escritura colaborativa

A partir de un apunte en clasesdeperiodismo.com he llegado hasta la aplicación web WriterDuet. Se trata de una aplicación que permite editar un documento de texto a varios autores de forma simultánea, escritura colaborativa.  En su vídeo de presentación intuyo que la aplicación está pensada para escritores guionistas. No la he probado.

No parece que sea muy diferente ni la interfaz ni el flujo de uso de ShareLaTeX, que sí utilizo. Una búsqueda rápida seguro que nos devuelve muchas otras aplicaciones para edición de textos colaborativa. Más conocidas, tal vez, sean las suite ofimáticas Office Online o Google Drive (junto con otras menos conocidas como OX Text), que permiten, además de la escritura simultánea sobre un mismo texto, utilizar otros sistemas de codificación audiovisuales para crear los documentos (y estoy pensando en las presentaciones de diapositivas). Las plataformas tipo wiki (u otros CMS) hace años que nos permiten la edición de documentos de forma colaborativa con contenidos hipertextuales, aunque no siempre de forma simultánea.

Todas estas opciones que he comentado permiten un acceso multiplataforma, tanto para la edición como para la distribución del contenido. Y con una característica importante, la ubicuidad; el acceso desde dispositivos móviles es sencillo (aunque no siempre óptimo).

Por otro lado, también es verdad que muchas herramientas para la edición de contenido audiovisual y multimedia no siempre permiten una edición colaborativa, multiplataforma y ubícua de los documentos; al menos, no de una forma sencilla. Pero, ¿hasta qué punto limita esto a los profesionales de la comunicación en su trabajo?

José Antonio Gabelas, en el blog Habitaciones de cristal, decía hace pocos días

Las oficinas nunca fueron su lugar de trabajo [de los periodistas], hoy lo son las calles y agoras conversacionales.

El profesional se vuelve polifuncional, hace de todo y para todos los medios. De acuerdo, la tecnología lo permite (en la mayoría de los casos, por el sencillo uso de las mismas). Abandona las oficinas y vuelve a su lugar de trabajo, la calle, el contacto con la realidad cotidiana. De acuerdo, la tecnología también lo permite. Pero no puede obsesionarse por la inmediatez, es una batalla perdida. Porque la tecnología, en este caso, juega en su contra.

Así es que en la apuesta por una información razonada, explorando más allá de lo obvio, con un producto de calidad, posiblemente sea necesario la participación de un equipo multidisciplinar. Y esto puede parecer contradictorio con el profesional polifuncional que se ha comentado, pero yo no lo entiendo así, pues en ningún caso el comunicador puede trabajar de forma aislada y autónoma, necesita de un equipo de trabajo, que podrá actuar de forma cooperativa o de forma colaborativa según la situación. Y para esto, también hay disponible tecnología que lo permite.

Entonces, ¿por qué resulta tan complicado ver estas prácticas?

Donde converge la convergencia digital mediática

A medida que uno se va acercando al concepto de convergencia encuentra una divergencia en las definiciones que piensa si no se encontrará ante algún tipo de paradoja.

Vista parcial del conjunto de Mandelbrot: Antena del satélite.
El conjunto de Mandelbrot está formado por los números complejos c para los que la serie mandelbrot-series genera una sucesión convergente. La sucesión diverge si aparece algún número complejo con módulo mayor o igual que 2.
Las aportaciones de Benoît Mandelbrot en el campo de la geometría fractal han conseguido dar solución a diversas paradojas, como la Paradoja de Olbers.

Tradicionalmente se ha entendido como convergencia mediática el hecho de disponer sobre un único dispositivo o sobre una única plataforma de distribución de más de un medio de comunicación, resultado de un determinismo tecnológico provocado por el paso del soporte analógico al digital tal como explicaba Nicholas Negroponte. Fácilmente se puede asociar con el dispositivo a un ordenador y con la plataforma de distribución a Internet, aunque el dispositivo actual que mejor ejemplificaría este tipo de convergencia sería un teléfono móvil con características de smartphone. Esta forma de entender la convergencia de medios, observando tan solo la dimensión tecnológica, no resulta fácil de compatibilizar con lo que hace unas semanas Genís Roca, en una entrevista publicada en la revista Jot Down, explicaba diciendo que «una tecnología es relevante si modifica el sistema productivo o si modifica el sistema de transmisión de conocimiento».

De la misma manera, cuando Ramón Salaverría se preguntaba hacia dónde se dirige la convergencia de medios resaltaba la necesidad de introducir otras tres dimensiones para analizarla: la empresarial, la profesional y la comunicativa. De esta forma, la convergencia multimedia es «un reto  al que los medios no pueden dar la espalda, puesto que los hábitos de vida y, en particular, de consumo de información por parte de los ciudadanos están cambiando rápidamente movidos por esta revolución digital», por lo que «reclama nuevos lenguajes y modos de hacer información […], supone el advenimiento de un nuevo periodismo. Y no hay periodismo sin periodistas». Entendiendo, pues, que se trata de una cuestión profesional en su totalidad, concluye que «no debe ser entendida sólo como una gestión optimizada de recursos, sino también como la búsqueda de productos informativos cualitativamente mejores a través de la cooperación entre medios».

PONTO DE CONVERGÊNCIA (Convergence Point)
creative commons licensed ( BY-SA ) flickr photo shared by jonycunha

Se llega de esta forma a la cuestión sobre cómo debe ser el producto que genere la industria cultural dedicada a la información y el entretenimiento. El avance de las telecomunicaciones supone un gran beneficio para el sector de la comunicación y la cultura en lo que respecta tanto a la producción como a la distribución en el mercado, por lo que la cuestión central se basa en el control sobre la creación de contenidos, asumiendo, como hace Soledad Ruano, que «únicamente los contenidos de calidad harán que las redes y las nuevas tecnologías sean realmente útiles». La monetización y rentabilidad de la inversión, por tanto, se debe centrar en una serie de productos por los que el consumidor esté dispuesto a pagar, siendo diferentes según se trate de televisión, telefonía o Internet.

Estos planteamientos han puesto el foco sobre la propia tecnología, sobre las empresas, sobre los profesionales o sobre la economía, olvidando que en realidad, como advierte Genís Roca,

Los medios compiten por el tiempo de sus usuarios, más que por su dinero. Es la llamada economía de la atención.
La verdadera convergencia es la que se produce en cada uno de los consumidores, y la estrategia consiste en intentar englobar los espacios de tiempos que pueden dedicarnos, diferentes momentos que atenderemos forzosamente con diferentes medios que convergen en el usuario y sus múltiples interacciones sociales.

La forma en que se consumen estos medios, denominada lectura transmedia por Henry Jenkins, poco tiene que ver con la idea del “todo en uno” o con  las recetas para empresas y profesionales frente a la crisis del sector. «En el proceso de convergencia de medios, los consumidores se transforman y los medios se minimalizan en la marca». El consumidor se transforma en prosumidor como parte de un proceso colectivo. «Como dice Jenkins, los viejos medios nunca mueren. Ningún nuevo medio mata al anterior».  Asumiendo que la marca es el principal activo de un medio de comunicación, éstos «deben dejar de ver la convergencia como una cuestión de ingeniería (técnica, económica…) y tratarla como un tema de servicio y fidelización al cliente»; es decir, entender a las audiencias como elemento sobre el que se articula la convergencia como fórmula para su supervivencia.